
Acerca de
Deportes/Lavado de bicicletas.
Salida del telesilla del Lago.
El lavado de la bicicleta consiste en limpiarla para eliminar el barro, el polvo, la sal, los restos de grasa y demás suciedad que pueden acelerar el desgaste de los componentes.
¿Por qué hay que lavar la bicicleta?
Una limpieza regular permite:
– Prolongar la vida útil de la transmisión (cadena, cassette, platos).
– Proteger los rodamientos y las juntas.
– Reducir el riesgo de corrosión.
– Detectar más fácilmente grietas, tornillos sueltos o piezas desgastadas.
– Mantener un buen rendimiento de los frenos y del cambio de marchas.
– ¿Cómo se lava una bicicleta?
– Enjuagar ligeramente para eliminar la suciedad más gruesa.
– Aplicar un limpiador adecuado o agua tibia con jabón suave.
– Cepillar el cuadro, las ruedas y la transmisión con cepillos o esponjas específicas.
– Aclarar de nuevo sin dirigir el chorro de alta presión directamente sobre los rodamientos o las suspensiones.
– Secar con un paño limpio.
– Lubricar la cadena una vez seca y, a continuación, limpiar el exceso de lubricante.
Lo que hay que evitar
– Los limpiadores de alta presión demasiado potentes, que pueden hacer que el agua penetre en los rodamientos.
– Los detergentes agresivos que dañan la pintura o las juntas.
– Guardar la bicicleta húmeda sin secarla.
Frecuencia recomendada
– Bicicleta de carretera: cada pocas salidas, o después de una salida bajo la lluvia.
– Bicicleta de montaña: después de cada salida con barro.
– Bicicleta urbana: según la exposición a la lluvia, al polvo o a la sal en invierno.